12 de Marzo 2005

The Crying Game o el final de Friends y Million Dollar Baby...

La vida, a veces, es muy jodida. A veces, es maravillosa. Y, a veces, sólo a veces, es sorprendente. Últimamente, la vida, esa maldita existencia que se empeña en dejarme mal, es muy sorprendente, aunque yo creo que lo hace sólo por joder, la verdad.

Hace cosa de unas dos semanas me puse a meditar sobre un tema. Mis únicas e inconfundibles lágrimas, posos de dolor o felicidad que mis ojos rara vez emanan. La verdad es que no soy muy dado a llorar. La vida, esa puta de esquivos rasgos, me ha predispuesto a ser poco dado a soltar mis fluidos lacrimales por las buenas. Normalmente hace falta algún motivo de peso para que ello suceda y hacía mucho, muchísimo tiempo que no encontraba motivos para hacerlo. Probablemente me tenga que remontar a mi ruptura con mi ex para encontrar unas lágrimas vertidas por mis verdes ojos al mundo exterior sin posibilidad alguna de contenerlas. Y ni siquiera lo aseguro porque, en su día, tuve motivos reales de sobra para hacerlo con todo conocimiento de causa y sin remordimiento alguno.
Y, sin embargo, creo que estas dos últimas semanas han sido más que profílicas en llantos que los dos años que hace que dejé a la última mujer que quise con todo mi ser. Y no tengo explicación ninguna salvo que el arte, el Arte con mayúscula inicial, con capital letter que dirían los angloparlantes, es algo que siempre encontrará el resorte de la compuerta donde reside la materia acuosa que la presa de mis ojos contiene a duras penas en su interior.

He llorado mucho en los últimos tiempos. Y sin un motivo real o justificable.

O eso parece.

Tal vez vosotros no juzgueis digno de llanto el final de Million Dollar Baby. Yo sí. Extremadamente digno de ello. Incontestable. Ineludible como las mareas. Desde hace un par de semanas (desde que vi la película), lloro como un niño cada vez que pienso en el final. Cada vez que veo a Hillary Swank. Cada vez que veo a Clint Eastwood. Cada vez que veo a Morgan Freeman. Porque esa película vale un mundo. Mi mundo interior. No puedo evitar pensar en el dolor, el dolor extremo que laceró mi corazón el día que la ví y romper a llorar como si fuera la primera vez que lo siento. Y me siento bien.

A lo mejor os parece frívolo llorar por el final de Friends. Pues yo hace escasos 20 min que he acabado de ver el último capítulo y aún estoy llorando. No sé si de felicidad o de tristeza porque ya no hay más que ver, porque ya no hay un después. Estoy confuso, triste, feliz, lloroso y sonriente. Y no temo que las lágrimas resbalen por mi cara cansada. Hace unas semana que voy loco por ver el capítulo final y ya lo he visto. Tal vez no acabe como pensaba. Tal vez acabe mejor, o peor, o diferente. Pero acaba. Y ya nunca más habrá algo que me llegue de igual manera. Puede que similar, pero nunca igual. Esa serie me ha llegado al corazón y nunca otra lo podrá hacer de igual manera. Y tal vez por eso llore. Puede que no sea así pero... ¿qué más da? Las lágrimas me hacen sentir mejor, más lleno, más vivo. Puede que mi vida no sea hoy por hoy perfecta, pero SÉ que aún puedo sentir cosas, lo cual no es poco. Y con ello me consuelo, aún cuando mis ojos se hayen anegados en lágrimas...
Pues quien aún tiene la capacidad de llorar, posee a la vez la de querer por encima de todo...

Escrito por Anakinet a las 12 de Marzo 2005 a las 07:18 AM
Comentarios

A ver, no quiero ser petarda, pero pásate por un juzgado de guardia a cualquier hora de cualquier día, aunque sea día de labor, y lo que verás allí, eso, igual te hace llorar. Incluso con más sentido que el final de una serie de televisión. Una cosa es tener el lagrimal flojo y otra darle importnacia a las cosas que no la tienen cuando hay tantos dramas y no tan lejos de nosotros.

Escrito por Zet a las 12 de Marzo 2005 a las 01:51 PM

No dudo que hay motivos más serios que los que menciono para llorar. Estoy seguro de ello y cada día recibo unas cuantos estímulos en la tele que podrían provocarlo. Pero no son esas lágrimas de las que hablo. Como ya he dicho, no soy muy dado a llorar, al menos hasta hace un par de semanas. Claro que hay motivos para llorar y no digo que yo sea insensible. Sólo digo que, sin buscarlos, no los había encontrado hacía tiempo. Si los hubiera buscado sé que habría llorado seguro. No se si me explico... es igual, que la peli está muy bien y la serie también, sean o no motivos de peso para llorar.

Escrito por Anakinet a las 13 de Marzo 2005 a las 03:22 AM

LLore ud. por lo que le dé la gana. Quizás haya dramones reales cerca de ud. pero cada uno llora (y ríe) por lo que le afecta, le toca de cerca o le sale de los cojones.

Escrito por D. Julito a las 14 de Marzo 2005 a las 09:17 AM

LLore ud. por lo que le dé la gana. Quizás haya dramones reales cerca de ud. pero cada uno llora (y ríe) por lo que le afecta, le toca de cerca o le sale de los cojones.

Escrito por D. Juliot a las 14 de Marzo 2005 a las 09:19 AM

Es perfectamente normal llorar con una peli o una serie de tv, o lo que sea. Se llama catarsis y a menudo es lo que busca el guionista / realizador de turno.
Hay cosas más serias por las que llorar, sí, sin duda, pero no existen con el propósito de abrir las esclusas de los ojos. Simplemente existen.

Escrito por Veti a las 14 de Marzo 2005 a las 10:25 PM

Agradezco mucho que no haya en este post, ningún detalle del final de la película, pues hubiera sido motivo de disgusto y un no parar de fruncir el ceño!
Ahora me has convencido de verla, y ya valoraré si esas lágrimas me parecen justificadas.

En cambio, aunque aún no he vivido en mis carnes el final de Friends, ahora mismo estoy llorando contigo, porque una parte de nuestra vida se ha ido...

Escrito por goldhands a las 20 de Marzo 2005 a las 01:04 PM

a mi me encanta llorar, es una sensación tan relajante. De niña lloraba sin más ni más solo por placer. Tengo mucha facilidad para hacerlo, puedo pensar en algo realmente triste y llorar sin más. Reconozco a ver utilizado esta habilidad para dar pena y conseguir propósitos. He leído el primer comentario, el de zet. y la verdad es que el que existan todas esas cosas por las que llorar ha sido la razón de que mis lágrimas se secaran. A lo largo del día veo muchas miserias, que no me producen llanto, sino rabia y coraje. he intentado arreglar el mundo, hacer que esas miserias disminuyeran, y me he dado cuenta de como se tiene que sentir Dios. Impotente ante muchas cosas que nosotros mismos creamos, y que aunque algunas se solucionen aparecen mas y mas, haciéndose interminables.
y cuando la gente dice , Dios no existe, Dios se ha olvidado de nosotros. No es que Dios está hasta los huevos y ha decidido tomarse unas vacaciones.

Escrito por hacernohaciendo a las 23 de Mayo 2005 a las 02:23 AM
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